La edad no debe ser una frontera sino un puente

Envejecer no debería traducirse en invisibilidad. Muchos adultos mayores, incluso con trayectorias profesionales valiosas, están siendo marginados por una sociedad que prioriza lo nuevo y olvida lo aprendido. La desconexión intergeneracional no solo empobrece a quienes envejecen, sino que también priva a los jóvenes de una fuente inagotable de sabiduría. Estamos desaprovechando una oportunidad única: crear espacios donde la experiencia y la energía juvenil se encuentren, dialoguen y construyan juntos. Necesitamos volver a conectar. La edad no debe ser un límite, sino una ventaja colectiva. Una sociedad que escucha a sus mayores es una sociedad que evoluciona con sentido.

Adelaida Struck G.